Hoy
me levanté al mediodía y sigo cansado. Escribo esto desde la pesadez del
domingo. Realmente tantos días de trajín se sienten en la cabeza y en el
cuerpo. No soy una persona demasiado activa. Me doy cuenta que estoy una semana
haciendo cosas, viendo gente o yendo a lugares y quedo fundido. Estoy para una
quincena de vacaciones encerrado en casa. Espero con ansias el feriado del miércoles.
Estuve acostando viendo partidos de fútbol. Primero la definición de la Premier
League, mi campeonato extranjero preferido por excelencia y gusto. El equipo
que me simpatiza es el Arsenal, que no jugaba por nada. Hubo emociones y goles
a granel. Después me levanté y fui a comprar una milanesa al Dante. Es un
restaurante que está a una cuadra de casa y venden milanesas y otras cosas. Resalto
el tema milanesas porque se suponen que son las mejores de la ciudad. No estoy
en condiciones de realizar tal afirmación. Entiendo que son unas muy buenas
milanesas, pero no probé todas las milanesas de la ciudad así que no voy a
decir que son las mejores. Tal vez sí, tal vez no. Y no hay que ser injusto
porque esas mediciones se realizan con negocios tradicionales de la zona céntrica.
Quizás una rotisería de Los Hornos tiene la receta secreta de la milanesa
perfecta y sólo los vecinos del barrio conocen tal tesoro. Me comí la milanesa
y volví a acostarme para ver la apasionante definición de la copa de la liga
argentina. Bueno, al menos eso parecía porque Boca le dio tres sopapos a Tigre
y lo mandó a dormir así que apasionante, lo que se dice apasionante no fue para
los hinchas neutrales que nos sentamos a disfrutar de un rato de fútbol. Terminaron
todos los campeonatos importantes y serán meses largos en los que habrá muy
pocos partidos, veremos cómo se apechuga. Tal vez me incline a ver partidos de
la MLS, el soccer yanqui que es el único torneo que seguirá en activo. Ahora me
levanté a escribir esto y ya es de noche. Debería proponerme objetivos para la
semana, pero muchas ganas no tengo y estoy harto de no cumplirme promesas. Hay una
marea densa de domingo a la tarde. Se vuelve pesado porque es un momento de
sopor y espera. A mí, en general, nunca me deprimió el domingo. Siempre lo
pensé como un momento libre para disfrutar antes de volver a la actividad
semanal. Bueno, hay gente que se suicida en esta época de la semana. Me parece
un poco exagerado. Pero, qué sé yo, capaz que un rato me mato y listo. Igual,
no. A ver si me mato y esto es tomado como una despedida. Mi familia diciendo
Miró el partido de Boca y después se corcheó. Una fea imagen.
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