domingo, 22 de mayo de 2022

Cosas que pasaron hoy #14

 

Hoy me levanté al mediodía y sigo cansado. Escribo esto desde la pesadez del domingo. Realmente tantos días de trajín se sienten en la cabeza y en el cuerpo. No soy una persona demasiado activa. Me doy cuenta que estoy una semana haciendo cosas, viendo gente o yendo a lugares y quedo fundido. Estoy para una quincena de vacaciones encerrado en casa. Espero con ansias el feriado del miércoles. Estuve acostando viendo partidos de fútbol. Primero la definición de la Premier League, mi campeonato extranjero preferido por excelencia y gusto. El equipo que me simpatiza es el Arsenal, que no jugaba por nada. Hubo emociones y goles a granel. Después me levanté y fui a comprar una milanesa al Dante. Es un restaurante que está a una cuadra de casa y venden milanesas y otras cosas. Resalto el tema milanesas porque se suponen que son las mejores de la ciudad. No estoy en condiciones de realizar tal afirmación. Entiendo que son unas muy buenas milanesas, pero no probé todas las milanesas de la ciudad así que no voy a decir que son las mejores. Tal vez sí, tal vez no. Y no hay que ser injusto porque esas mediciones se realizan con negocios tradicionales de la zona céntrica. Quizás una rotisería de Los Hornos tiene la receta secreta de la milanesa perfecta y sólo los vecinos del barrio conocen tal tesoro. Me comí la milanesa y volví a acostarme para ver la apasionante definición de la copa de la liga argentina. Bueno, al menos eso parecía porque Boca le dio tres sopapos a Tigre y lo mandó a dormir así que apasionante, lo que se dice apasionante no fue para los hinchas neutrales que nos sentamos a disfrutar de un rato de fútbol. Terminaron todos los campeonatos importantes y serán meses largos en los que habrá muy pocos partidos, veremos cómo se apechuga. Tal vez me incline a ver partidos de la MLS, el soccer yanqui que es el único torneo que seguirá en activo. Ahora me levanté a escribir esto y ya es de noche. Debería proponerme objetivos para la semana, pero muchas ganas no tengo y estoy harto de no cumplirme promesas. Hay una marea densa de domingo a la tarde. Se vuelve pesado porque es un momento de sopor y espera. A mí, en general, nunca me deprimió el domingo. Siempre lo pensé como un momento libre para disfrutar antes de volver a la actividad semanal. Bueno, hay gente que se suicida en esta época de la semana. Me parece un poco exagerado. Pero, qué sé yo, capaz que un rato me mato y listo. Igual, no. A ver si me mato y esto es tomado como una despedida. Mi familia diciendo Miró el partido de Boca y después se corcheó. Una fea imagen.

sábado, 21 de mayo de 2022

Cosas que pasaron hoy #13

 

Anoche no terminó demasiado tarde la despedida. Comimos un costillar, riñones, morcilla y chorizo, regado todo con cerveza, vino tinto y fernet. Hicimos chanzas, reímos, brindamos y escuchamos música. Siguieron las bromas sobre mi condición de ventanillero temporal, más que nada haciendo referencia a cuestiones del pasado de las que NO voy a hablar ahora y tal vez nunca. En algún momento de la noche, cambié la cerveza por gaseosa dado que estoy harto de la resaca. Es decir, me gusta la juerga, tomar algo, pero el dolor de estómago y cabeza al día siguiente se me hace intolerable. Hay que decir que con los carteros hemos tenido épicas jornadas de alcoholismo y eso hace que uno también se agote. Volvimos alrededor de una y media por las calles angostas y laberínticas de Villa Castells. ¿Necesitaré, acaso, una juega mortal para poder escribir?¿deberé recurrir a sustancias para buscar inspiración?¿por qué aquello que me llamaba la atención ahora no me interesa?¿estoy, acaso, cambiando y no puedo percibirlo? Hoy me desperté sin resaca y llevé adelante la limpieza de sábado junto con Carlos. Cuando estaba barriendo el patio, noté que una vaquita de San Antonio caminaba entre las hojas y la mugre que debía juntar y tirar. Puse mi dedo para subirla porque no quería que corriera esa suerte. Dicen que matarlas trae desgracia y es lo último que necesito en estos momentos. Apoyé mi dedo contra la pared, pero ella insistía en ir por mi piel. Traté de mover mi mano para alinearla con el camino de la medianera, pero la brusquedad de mi movimiento hizo que la vaquita cayera al vacío y diera contra el suelo del patio. Ahí estaba, las alas medio abiertas, de espaldas, revoleando sus patitas de insecto al aire. Volví a juntarla, aterrado, pensando que tal vez la haya ocasionado heridas mortales. Se acomodó nuevamente en mi mano y esta vez logré que caminara por la pared. Misión cumplida. Luego fuimos a la dietética con Carlos. A la tarde, tuve la reunión del club de lectura. Este mes nos tocó leer Mugre Rosa de Fernanda Trías. Las opiniones estuvieron dividas, pero a mí me gustó en líneas generales. Me volví caminando y le compré unos caramelos confitados a Carlos. Polly y René comieron y ahora duermen. No hace tanto frío. Sigo con algo de tos. Lo único que quiero es acostarme y descansar la mente.

viernes, 20 de mayo de 2022

Cosas que pasaron hoy #12

 

Hoy me desperté un rato más tarde porque fue un día diferente. Es que como tocó pasar la jornada de trabajo adentro. El motivo: empezar a capacitarme para ser ventanillero. No sé si quiero serlo, pero es bueno sumar alguna herramienta sobre todo por la situación actual de la empresa. Pasar toda la mañana encerrado, viendo como la gente va y viene, escuchando voces, ruidos, plata, números, papeles, encerrado en un cuadrado de durlock, vidrio y madera, no es lo mío. Más que nada porque estoy acostumbrado a estar en la calle, andar como un pájaro entre los árboles, sin ataduras, siendo mi propio jefe, responsable de mi trabajo, sin estar pendiente de otros tiempos y otras necesidades a la hora de hacer mi tarea. Entiendo que para muchos lo habitual sea tener un jefe encima y no poder organizar a su propio ritmo el trabajo, pero para alguien que hace más de trece años se maneja haciendo un poco lo que quiere es difícil. Hubo alguna sorpresa entre mis compañeros porque no esperaban verme ahí y de hecho no se lo conté a nadie, ni siquiera a Carlos. Alguno me dijo que estaba buscando viejos recuerdos, en referencia a una situación ocurrida hace unos años y que involucró a una mujer y de la cual NO voy a hablar ahora y tal vez nunca. Cosas que hice hoy: imponer encomiendas, despachar cartas documento, entregar tarjetas, subir cosas al sistema, pagar planes sociales, comer dos porciones de pizza. Por lo que tengo entendido, fue un día bastante tranquilo y relajado. Salí con la cabeza quemada y recién ahora pude despejarme un poco. Carlos me pidió que le reseñé su novela para subirlo a la página de su editorial. Voy a ser implacable. Ahora tenemos la despedida de un compañero que se va a vivir a España porque la única salida de este país despoblado es Ezeiza. Vamos a comer y tomar como si no existiera un mañana para descubrir mañana que si lo hubo. René está pidiendo comida, pero todavía no es la hora.

jueves, 19 de mayo de 2022

Cosas que pasaron hoy #11

 

Hoy fue un día frío, pero con sol, de esos que uno espera que haya en mayo. Todavía no renuncié a mi trabajo para seguir mi sueño de ser un ilusionista, un prestidigitador, un mago. Hubo problemas con la entrega de telegramas y planillas así que salí a las diez de la mañana. Explico para aquellos que no están empapados con el mundo telepostal que salir a las diez es tarde. Encima armé un recorrido extraño y terminé dando más vueltas de las necesarias. Ando con una tos de perro espantosa. Fui a la farmacia a comprar caramelos de arrope. En realidad, fui para comprar un jarabe para la tos, pero después pensé que, mejor que medicarme con una sustancia pesada, era comprar un caramelo de jengibre o algo así. El farmacéutico me recomendó el de arrope. Así que no fui específicamente a comprar un caramelo de arrope, pero lo dije de ese modo porque la comunicación exige atajos. Después, más tarde, fui a otra farmacia para acompañar a Carlos a retirar su cepillo de dientes. Al parecer, ahora podés comprar algo por internet y lo retirás por la farmacia. En verdad, sólo si es algo que tenga que ver con el rubro. A mí no me gusta mucho ir a la farmacia porque nunca sé qué pedir. Algo similar me ocurre en la ferretería, no sé cómo solicitar el coso. También me parece que siempre uno expone sus debilidades ante el farmacéutico o empleado de turno. Y tampoco se sabe cuánto vas a tardar. Se dilata la entrega de los medicamentos, tienen que firmar y autorizar un montón de papeles. Capaz que hay una persona, pero como fue a buscar una droga muy particular está cuarenta minutos hasta que lo despachan. Otra cosa que salió estos días es que se viene el virus del simio. Es decir, se viene la del mono. Hay que tener cuidado con la del mono. Ja, es un chiste. Para los que no saben ni quieren googlear, la del mono es una forma vulgar de referirse a la masturbación. Escribo esto acostado y tapado, con Polly encima de mis brazos y René durmiendo sobre mis piernas. Tengo que empezar a practicar mis trucos de magia.

miércoles, 18 de mayo de 2022

Cosas que pasaron hoy #10

 

Hoy es el día del censo. Para los que no son argentinos, el censo es un día en que se suspende toda actividad y nos quedamos en nuestras casas para que el Estado nacional nos cuente y haga un relevamiento de la población. Me levanté temprano para esperar al censista, censor o censador, no sé cómo se pronuncia. Vino el masajista de Carlos para acomodarle los dolores de espalda. Me quedé sentado en la cocina sin moverme, esperando, zambullido por completo a la llegada del censista, censor o censador. Es difícil el tiempo sin actividad para el trabajador. Como Carlos me dijo que estas líneas se vuelven aburridas, pensé en secuestrar al censista. Lo retengo atado a una silla y armó un escándalo local. Cuando venga la policía, pido una pizza, un auto y hablar con un juez. Digo que lo hago porque estoy en contra de las mediciones de población. Yo no soy un número, gritaré, soy una persona con anhelos, sentimientos, certezas, temores, una persona que ama, que llora, que ríe, que duerme cuando tiene sueño y come cuando tiene hambre. Tal vez pueda huir del país o tal vez me acribillen a mí y al rehén cuando quiera subir al auto y todo será recordado como La Masacre del Censo. Tocan el timbre y me pongo en guardia. Trató de pispear quién es. Parece una chica. Abro un cajón de la mesada y miro el cuchillo. Será hora de cometer un delito para entretener a mis magros lectores, pero me arrepiento. Atiendo a la censista, censora o censadora. Le doy mi código y me comenta lo rápido y fácil que es todo ahora con eso del censo digital. Se despide afable y yo vuelvo a lo mío. Tengo el día libre por delante, pero hace frío y todo está cerrado. Me pongo a leer y trato de pensar en qué escribiré hoy en este espacio dado que no hice nada. Recordé una vieja lección de biología que nos enseñó una maestra. Según ella, los hombres tenemos el hemisferio izquierdo y el derecho separados, mientras que las mujeres los tienen conectados. Por eso, las mujeres pueden hacer dos cosas a la vez, como cocinar y mirar la novela. Esto fue lo que nos dijo a nosotros, alumnos de trece años. Ahora ya oscureció y mañana espera la rutina. Sé que se vienen días agitados y eso un poco me angustia porque soy un amante de la tranquilidad. Estuve pensando y creo que me voy a dedicar a la magia. Renuncio al trabajo y hago un cursito y listo. Arranco con cumpleaños y cosas pequeñas y así hasta llegar a Las Vegas. Seré un mago. René tiene frío y estuvo durmiendo tapada toda la tarde. Se levantó para comer.

martes, 17 de mayo de 2022

Cosas que pasaron hoy #9

 

Hoy me desperté cerca de las siete y veinte. El cielo estaba nublado y había mucho viento. Esta vez, el clima se unió, llegó a acuerdos y tiró siempre para el mismo lado: el lado del frío. Jornada tranquila en la oficina dado que mañana no se trabaja. El portero del San Facundo me contó que tuvo un accidente en la moto. Se magulló un poco, pero nada grave. Después, un vecino me dijo que le quisieron hacer el cuento del tío. Lo llamó alguien desesperado y gritando. Le repetía que estaba mal y necesitaba plata. Él, en la desesperación, le preguntó si era la sobrina. Pronunció un nombre. Ahí el tipo empezó con que sí. Le pidió pesos, dólares, cheques, objetos de valor. El hombre se dio cuenta y le respondió que no tenía nada. Como esa misma mañana había estado con la sobrina, le preguntó si ella podía decirle a dónde habían ido. El malviviente colgó. Entonces, el hombre me empezó a explicar sus sospechas sobre el hecho. Al parecer, la sobrina se hizo cargo de una piba abandonada del barrio, la crío y ésta, ahora grande, se juntó con un malandra y tuvieron una bendición. El malandra había salido de prisión hace no mucho tiempo y, según este vecino, sería él quien realizó la llamada. Seguiremos informando sobre este tema. Acá quisiera aclarar que a los vecinos en el correo los llamamos clientes. Es decir, toda la gente que vive en la zona de mi reparto es mi cliente. Ayer, vi a un perro viejo que trataba de comer una rata muerta. La masticaba con esfuerzo, pero los dientes, poco habituados al cuero y la carne cruda, no podían desgarrar la piel cerdosa de la rata. El perro soltaba el cadáver y lo volvía a morder, pero era como si jugara con un pedazo de goma. Hoy, vi a un carancho que trataba de llevarse al vuelo a una rata muerta. Al acercarme, intentó despegar, pero el cuerpo inerte se resbaló de sus garras. Volvió a buscarlo, pero al sentir la presencia de mi bicicleta, escapó. El cadáver del roedor yacía entre el pasto junto a la calle, mientras el carancho se posó en un poste de luz a esperar mi retirada. Esquivé el frío y volví a mi casa. Mañana es día de censo y no hay actividades de ningún tipo. René comió y ahora duerme. Estoy esperando a Carlos para cenar.

lunes, 16 de mayo de 2022

Cosas que pasaron hoy #8

 

El día de hoy fue indeciso, inconstante, no sostuvo un plan a largo plazo. Es importante que el clima tire siempre para el mismo lado, que trabaje en conjunto, que genere tranquilidad en el ciudadano de a pie para que puede este (el ciudadano, no el pie) tener tranquilidad en que, si hay sol, lluvia o caen Bullrichs de punta sepa cómo prepararse para tales contingencias. Hoy hubo internas en el gobierno del clima, marchas y contramarchas, un rumbo político poco claro. Bueno, sí, llovía en una calle –lluvia fría, además- y un sol quemante despuntaba a la vuelta. Y encima el viento que, en bicicleta, resulta un alivio cuando sopla a favor, pero una especie de castigo impuesto por Dios cuando toca en contra. Nobleza obliga decir que el equilibrio entre viento a favor y en contra hoy fue perfecto porque, como se sabe, Dios aprieta, pero no ahorca. Hablando de soplar, hoy pensé en la cumbre de la literatura universal, me refiero al cuento de los tres chanchitos y el lobo feroz. Creo que lo único que hay que leer en la vida es este cuento, el resto de lo que uno lea en la vida es de puro vicio. La enseñanza de este relato es que es importante construir estructuras sólidas para defendernos de los peligros que acechan afuera. Esto puede ser aplicado, a primera vista, para individuos o grupos familiares, pero también es útil para naciones o gobiernos que hacen la plancha y regalan a los trabajadores en bandeja de plata para que la derecha termine de barrerlos. Bueno, no quiero desviarme del tono general de estas líneas. Volví en el 273 ramal F, el micro que pasa por Gorina. Es una sensación extraña la de subirme a la F porque la mayoría de las caras suelen resultarme conocidas y un poco me siento observado. En el micro, uno es un extraño rodeado de extraños, pero en este no. Luego, tuve que hacer unas compras y caminé varias cuadras antes de llegar a mi casa. Pensé en la siguiente situación para un relato. Un personaje piensa en alguien. De pronto, nota sutiles cambios en el clima, la atmosfera, la gente, pasan un par de cosas nimias, pero inusuales. Entonces, se cruza a ese alguien en quien pensaba por la calle. Caminan juntos y, dado que ambos tenían una historia en común, hablan de cosas con sinceridad y sabiendo que tal vez no vuelvan a verse. Se despiden con la certeza de que no se cruzarán jamás. El personaje protagonista siente un enorme alivio. Otra vez las cosas parecen cambiar a su alrededor: el clima, la atmosfera, etc. Continúa caminando con el curso anterior de sus pensamientos. Bien, si esto perteneciera a un relato más amplio podríamos pensar que esta escena cierra algo anterior. Me parece necesario que haya ese cuerpo para que esto funcione. Escrito, agrego, de forma densa y realistas, expresando con claridad los deseos y acciones de los personajes. Así, esto, que sería un final, podría servir. Ahora, si se lee con atención, se nota que hay esos cambios antes y después de la aparición del segundo personaje. La única intención es crear un ambiente que permita dar lugar para que quien lee piense que es toda la charla una fantasía. Podemos pensar que el protagonista está atormentado por esta historia no solucionada y construye algo a su alrededor para cerrarla, una capa protectora de su cerebro. O se puede pensar que ocurrió dado que los elementos son externos, pero al fin y al cabo ¿qué es lo externo y lo no externo en la escritura? Igual, no voy a escribir todo esto porque es una paja y me embola, pero estos pequeños trucos me gusta probarlos y pensarlos, aunque la literatura ya no usa estas argucias, ahora es todo drama, hasta pondrían un cartel gigante de ESTO TAL VEZ SEA UNA ALUCINACIÓN. Bueno, ahora Carlos me dijo que estoy al salto por un bizcocho. René duerme encima de mí.